Tocando la nubes desde la cumbre del Casco Histórico de Ciudad Bolívar.

Esta comenzando la época de lluvias aquí en Ciudad Bolívar, Venezuela, es el fenómeno que los autóctonos llamamos “invierno” ya que en realidad no experimentamos las 4 estaciones, solo sol y la temporada de lluvias. Decidí tomarme unos días e instalarme en una hermosa posada, ubicada en el Casco Histórico de esta mi ciudad natal, con la intención de que mis seguidores pudiesen apreciar en mayor detalle la belleza del cielo, arquitectura y paisajes Bolivarenses de esta mágica localidad.

Calidez durante el día, frío sobrecogedor por las noches, con una brisa que si te descuidas te derriba, especialmente desde la altísima terraza desde donde se aprecia todo el majestuoso Casco Histórico con una panorámica de 360 grados.

De noche la bruma es tan espesa que no me dejaba ver nada. Iluminaba mi camino por estos coloniales pasillos utilizando sus típicas lámparas de tika. El agua helada de la piscina estaba ideal para refrescarse en el día y en jacuzzi caliente, invitaba a relajarse de noche bajo las estrellas. Todo el tiempo camine descalza disfrutando del contacto con un piso elaborado con terracota antigua de la época Colonial, algo realmente mágico. El tragaluz ubicado en el centro del edificio, difuminaba levemente los imponentes rayos del sol de día y brindaba un verdadero espectáculo de noche. Ya en la habitación, me deleité admirando la luz natural que provenía de las ventanas, envuelta en nada más que inmensos almohadones estilo árabe.

Unas mini vacaciones deliciosas donde di rienda suelta a mi imaginación y disfrute de la libertad. Desde uno de los puntos más altos e imponentes de la ciudad.


Texto y Fotografías por: @Jhellenmjgr

 

 

 

 


 

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